Para el sábado 20 de Septiembre el riesgo de lluvia en la Ribera del Duero burgalesa se acerca al 50%. Las temperaturas son suaves ya, con esas mínimas nocturnas frescas tan determinantes para la calidad de nuestros vinos. El dato sirve como mucho para que los cuatro locos a los que hemos embarcado en esta aventura pongan una cosa u otra en la maleta de fin de semana. Para el viticultor es mucho más, es lo primero que mira cada día que amanece en estos días previos a la vendimia. Con esperanza si la previsión es buena, con preocupación si no lo es tanto. Y con angustia, casi siempre.
Un día nos planteamos la herejía de hacer un blanco en tierra de grandes tintos. Hay materia prima, porque Hacienda Solano sigue conservando cepas centenarias de variedades blancas en su Finca Cascorrales. Son algunas de las pocas que no se arrancaron en la Ribera del Duero para dejar paso a las comerciales y aburridas plantas jóvenes de tempranillo. La ecuación parece simple: si las últimas tres cosechas de tinto fino en esta pequeña viña han obtenido puntuaciones hasta de 95 puntos en la guía Parker (The Wine Advocate) y muchos otros reconocimientos, los blancos deben estar a la altura. Ahora tendrán que dar la cara en solitario, a pesar de que siempre las hemos utilizado en pequeñas proporciones. Y lo único que este pequeño viticultor advierte a los valientes amigos aficionados es que la ecuación a la que me refería no será simple. Más bien lo contrario.
La uva promete en el campo una de las mejores cosechas de la década. Pero de aquí a la vendimia puede llover demasiado, helar de madrugada de forma inoportuna o simplemente que nos equivoquemos en el momento adecuado de la recolección. Y luego el vino llegará a la bodega. Lo haremos de forma artesanal, como siempre, sin equipos de refrigeración, pisando la uva y con un ligerísimo prensado. Cuando fermente las esperanzas se irán convirtiendo en realidad. Habrá que ver si el destino de los blancos de Cascorrales es la crianza en madera o directamente la botella, que pasará a una de nuestras viejas bodegas subterráneas. Si lo podremos beber en primavera o dentro de varios años. Se lo iremos contando. El que firma, si las cosas no salen como esperamos, se dará por satisfecho con que los amigos cuenten lo mucho que cuesta elaborar un vino de calidad. O intentarlo.
Por cierto, de la enología se encargará ,como siempre en Hacienda Solano, Sophie Kunh, una de las grandes enologas del momento en España. Formada en Borgoña, trotamundos curiosa de bodega en bodega, con muchos años ya pisando estas piedras de Cascorrales y ... alsaciana. ¿Piensan ustedes que no sabe hacer blancos? Seguro que sí, a pesar de estos locos que pensamos al calor de este tórrido Septiembre en Madrid.
Agustín Cubillo Solano.